Cuando sospechas que tu hijo es «diferente»


Seguro habrás escuchado frases como: “no compares a tu hij@“, “todos nos desarrollamos diferente”, “los niños tardan en hablar”, “tú empezaste a hablar cuando tenías 4 años”, “tú también sufrías de reflujo”. Estas son solo algunas de las afirmaciones que nos dicen para hacernos sentir que todo va bien, ya que tendemos a proteger nuestras emociones a través de las palabras de los otros. Lo cierto es que nadie más – aunque otros piensen lo contrario- puede detectar las señales que da tu hijo sino tú, su madre.

Si bien es cierto que todos los niños se desarrollan diferente, hay ciertos hitos del desarrollo que se deben ir cumpliendo. Todo fuera mucho más sencillo si en el nacimiento te dieran un manual de instrucciones de cómo criar a tu bebé. También sería ideal que ese manual te avisara a qué edad tu hijo debería empezar a caminar, hablar o comer solito.

La sorpresa llega cuando te das cuenta de que tus dudas e incertidumbres con respecto al desarrollo de tu bebé sí son ciertas. Cuando de repente ves que los hijos de tus amigos que tienen la misma edad hacen cosas que tu hijo aún no hace y finalmente llegas a la temida conclusión de que tu hijo, en efecto, sí es “diferente”.

Quisiera aclarar que este escrito está basado en mi experiencia, no todas las situaciones son iguales porque todos los niños son distintos.  En algún momento coincidiremos en pensamientos, como también habrá oportunidades donde estarás totalmente en desacuerdo conmigo. Lo importante es que leas en los momentos que lo consideres necesario, ya sea para aclarar dudas, por buscar una segunda opinión o porque simplemente te nazca hacerlo.

Llegó el momento en que me quité la venda de los ojos y acepté, mi hijo es diferente, y ahora, ¿qué hago?

Ya no hay un “todo va a estar bien” que valga. Ya llegó esa temida realidad de la que tanto huía y a la cual le tendré que hacer frente. Aún recuerdo cada momento que decía “ahora sí va a hablar”. Comencé a separarme de las frases de esperanza (incluso de las mías internas), solo lograba desilusionarme más.

En nuestras primeras vacaciones familiares nos íbamos a Disney con mis suegros y pensé “si no habla en este viaje con toda la estimulación que tendrá, estamos grave”. Regresamos de Disney, y, ¿adivina qué? ¡estábamos grave! Terminé de abrir los ojos un día que regresábamos del maternal, en el cual lo inscribí después de que varios recomendaran la interacción diaria con otros niños.

Recuerdo ese día en el carro camino a casa, y mientras yo le hablaba, ese niño de 1 año y 4 meses solo miraba por la ventana. Canté, aplaudí, le sobaba la piernita y él estaba en su mundo. Llegué a mi casa, le pedí a la nana que lo tuviera y me fui a mi cuarto a llorar. Ya yo había pasado largas noches leyendo sobre todos los síntomas que presentaba mi hijo y todo llevaba a Autismo.

En el Internet leí muchas cosas, pero lo primero que decía todo lo que encontraba es que había que descartar si era sordo o no. Al día siguiente fui al maternal mientras los niños jugaban en el parque interno. Vi a mi hijo entrar y salir de la piscina de pelotas más de 10 veces sin percatarse de que yo había entrado. Me senté al lado de la maestra y le pregunté: ¿te has dado cuenta de que Lolo no atiende a su nombre? Lo llamamos y efectivamente estábamos hablando a las paredes, Lolo ni se volteó. Me fui a hablar con la directora y empezamos a llamar a todos los posibles lugares donde podrían hacerle un examen de oído.

Mi vida en ese momento dio un giro. No estaba pasando nada de lo que soñé cuando me dijeron que iba a ser madre y de lo divertido que sería cuando empezara la escuelita, de hecho, sentía que todo lo que leí alguna vez sobre qué preguntas hacerle a tu hij@ cuando lo busques en el maternal fue por gusto.

Si estás en una situación similar, no desesperes, ¡esto es lo que debes hacer!

  • PASO 1. ¡Descartar!

Una vez que sientas que tu hijo es diferente debes ir con especialistas para empezar a descartar. Elige cuidadosamente a los especialistas que visites, es sumamente importante que establezcan una conexión. No confundas “conexión” con “negación”, a veces esos que te dicen las cosas de forma cruda son los que te ayudarán más en este proceso.

  • PASO 2. Pasa tu luto.

Busca ayuda si la necesitas. No tienes que recurrir obligatoriamente a la ayuda de un psicólogo, varios terapeutas de mi hijo me ayudaron durante mi proceso de luto en varias ocasiones. Si tú no estás bien, no podrás ayudar a tu hijo. Tal cual como dice el mensaje cuando te montas a un avión: primero debes ponerte la mascarilla de oxígeno antes de ayudar a aquellos que requieran apoyo.

  • PASO 3. Arma tu equipo.

Tú liderizarás este camino, tendrás que involucrarte y buscar un equipo de especialistas en los que puedas confiar. Pregunta, indaga, y en el momento en que ya no confíes en tu equipo, cambia. OJO: no te desmotives si sientes que no avanzan, hay períodos que vemos como estancamiento y es normal.

Toma en cuenta lo que mencioné en el paso 1, no confundas conexión con negación. Cuando estamos en negación nos puede “caer mal” lo que un especialista nos diga. Hay que estar abierto a escuchar y así podrás decidir con fundamento a quien deseas incluir en tu equipo. Es importante conocer los avances de tu hijo y saber las cosas que hace bien, pero aún más importante es que tu equipo esté consciente de todas las cosas que no hace. Como dicen por ahí, “conociendo nuestras debilidades y sabiendo nuestros errores será la única manera de que podamos ser mejor”, ten esto en mente siempre durante las terapias de tu hij@.

Recuerda que no se trata de que solo critiques a tu hij@ y veas las cosas malas, solo debes estar consciente de ellas para así poder ayudarlo a avanzar. No te estanques en los objetivos que logran y que nos hacen estar orgullosos de ellos, disfrútalos, pero ¡siempre ve por más porque sí que se puede!

  • PASO 4. Sé constante.

Los cambios solo se ven cuando eres constante y disciplinado. Un paso a la vez. La paciencia es clave para todo en la vida, solo así verás resultados. Involúcrate en su crecimiento. No le tengas lastima ni le pongas techo a su crecimiento.

  • PASO 5. ¡Estudia!

Aunque estés poniendo a tu hij@ en mano de especialistas, tú también tienes que estudiar y nunca dejar de hacerlo. En mi caso, mi hijo tiene autismo, para mí aprender sobre su dieta fue un factor muy importante. Puede que tu caso sea otro diagnóstico, sin embargo, la comida puede ser medicina o veneno. No importa con qué tipo de diagnóstico te estés enfrentando, un pequeño -o quizás grande- cambio en la alimentación puede hacer que tu hij@ mejore su calidad de vida.

Y recuerda siempre, nada de esto es tu culpa…

Pasó porque tenía que pasar. Arma tu mochila con las herramientas necesarias para este recorrido “diferente”. No olvides empacar tu valor, paciencia, comprensión y mucho amor. Tienes derecho a cansarte, parar, pensar, reinventarte y seguir por otro camino si así lo consideras necesario. Tienes derecho a sentir que no puedes más, tienes derecho a sentir que quieres guindar la toalla y desaparecerte del mundo. Llora lo que tengas que llorar, pero también date el derecho a reír y disfrutar de las cosas lindas que se te presentan.

Hoy escribo mi primer artículo para el blog desde un avión. En el aeropuerto mi esposo me dijo: todo sería diferente, ¿no? Y sí, es cierto, todo sería diferente. Si bien ha sido difícil y quizás todo fuera mejor sin la condición de Lolo,  no me imagino mi vida sin haber tenido que pasar por este camino.

Lo que he aprendido, muchas de las personas a quien hoy llamo “amig@“, y muchos lugares que he visitado, no habrían sido parte de mi vida sin la condición de Lolo. No hay casualidades, solo existen las causalidades. Quizás mientras lees esto, pensarás que soy una persona fuerte, sin embargo, confieso que aún me reinvento y que también me frustro y lloro. Hoy sé que “todo estará bien” a la manera que tenga que estar.

Si en algún momento quisieras aportar algo en nuestro blog para compartir o simplemente para desahogarte, ¡no dudes en enviarlo! Tu artículo puede ser anónimo y seguro habrá alguien que le vendrá bien leerte.

Melanie Milanés

Esposa y Mamá de 2 niños y 2 perritos.

Co-Founder de Neurogym